jueves, 12 de abril de 2018

24 horas en Punto de Pinto

24 HORAS EN PUNTO DE PINTO 2018

Pues no me digas como, pero me encontraba un año después en la línea de salida de la 24 horas...

Que no, que ya sabía yo que me iba a poner el dorsal, pero tuve mis dudas por perseguir mi sueño de el UTMB, tendremos que entrenar más y correr más este año, o aplazarlo para cuando se tercie.

Nada más salir las inscripciones me apunte como un agonías el primero, no vaya a ser que me quede sin dorsal, que en estas carreras hay mas de 1500 enfermos del correr como yo, y se apuntan. Al final solo somos unos poquillos y te podías apuntar sin problema, pero esta vez podía ir con el dorsal número 1 aquí en mi pueblo y me hacía ilusión.

Me apunté y tocaba esperar. Entre medias se me cruzó un ultra el mismo fin de semana que las 24 horas y tuve mis dudas ya que sigo persiguiendo mi sueño, pero visto lo último que había entrenado (nada) y visto que iba a abandonar a las primeras de cambio, decidí que no me iba a retirar en medio del monte, que a las muy malas, me retiraba en Pinto, que al fin y al cabo eran 700 metros más a casa y a la cama a dormir... Además hiciese muchos o pocos kilómetros iban a ser solidarios por la donación de 1km=1kg.

Entre entrenamientos inexistentes, y los pocos que hacía no llegaba a cumplir lo que me mandaban (he tenido a Juan sin dormir por mi culpa, jejeje), se iba acercando el día.

El mejor entrenamiento lo hice en Oporto de vacaciones de Semana Santa, ya que pateamos un montón y Oporto no es que sea muy llano, que digamos.

Viernes por la tarde y todavía me quedaban mil cosas que hacer, a las 19:00 de la tarde había puesto la lavadora de la ropa que me iba a llevar para correr y mientras que estaba puesta me fui a por el dorsal.

Vaya buen rollo se respira para coger el dorsal, abrazos de gente conocida, gente sin conocer, organización, pedazo bolsa del corredor, menos mal que todavía no había corrido porque sino, no hubiera podido con ella. Y además tuvimos la visita de Alberto Contador que se hizo una foto con mis hijos que se quedaron super contentos.
Fuimos a hacer la compra para donar alimentos y cosas de higiene femenina y para casa a bañar a los enanos, hacer la famosa tortilla de patata de antes de la carrera y a prepararme la mochila para las 24 horas, al final me dio la media noche.

Me levanté sobre las 8:00,me tomé un buen desayuno, fui a por el pan, a la farmacia, metí las ultimas cosas en la mochila, tres o cuatro veces a poner un fax y a las 10:30 había quedado con Javi (vecino) para ir hacia el auditorio, y recoger el dorsal y el chip.

Pues si la recogida de bolsa del corredor fue chula, la del dorsal ya no te quiero ni contar ya que ya estaban la mayoria de los corredores, viejas amistades de las 24 horas del año pasado, gente nueva a la que conocer, organización, fisios, abrazos a todos, fotos, cambio de ropa, chubasquero que estaba empezando a caer y esperando que empezase el tema.

Línea de salida antes de empezar a darle al tema
Con el gran Alberto, que tío más majo, repitiendo carrera como el año pasado. Vaya dos patas para un banco...


Y sin quererlo, ni beberlo empezamos a correr, el objetivo era terminar, con calma y al lio.

La primera vuelta la di con David y con Leti, echando unas risas, pero me sacaron de punto nada más empezar, jajaja.


Aquí están Leti y David sacándome de punto, vaya ritmo que me pusieron y luego me dicen que sonrisa en la foto.

Y a partir de ahí ya fui sólo, momento en el que empezó a llover más fuerte y no paró hasta 4 horas después. Siempre había gente animándote, normalmente los corredores de los equipos de 24 horas, y la curva de la felicidad siempre llena de gente, los cuales estaban esperando la paella que iba a hacer el cuñado de David, traído expresamente de Valencia para tal menester.

La primera hora la dí muy rápida 10 km, luego ya me serené y me fui a 5 horas en la primera maratón, baje el ritmo y lo que me puse a hablar con unos y con otros se me pasó rápido. 

Justo antes o después de la maratón me encontré con un conocido del Strava, a partir de ahora Miguel, amigo de pleno derecho, para lo que necesites aquí estoy, y estaba tomando fotos con la que estaba cayendo y estuvimos hablando un buen rato, sobre las carreras, y sobre mil cosas más, vamos que me hubiera quedado sentado en ese banco un buen rato, menos mal que me recordó que estaba en una carrera, jajaja.
Al final Miguel estuvo hasta más de la media noche haciendo fotos y envolviéndose en el ambiente de las 24 horas, y no dudo al día siguiente ponerse las zapatillas y dar las últimas tres horas conmigo. Muchas gracias, amigo.

La primera maratón la hice corriendo, según el garmin 5:05 y dejó de llover, la ropa se secó y no me hizo falta cambiarme y seguí corriendo, pero ya empecé a andar en las subidas ya que se me iba a hacer un poco largo si seguía corriendo, por ahora ninguna molestia física, todo bien.


Con el gran Alfonso, que no pudo terminar por un esguince, pero ahí estaba el tío, seguía corriendo.


Por la tarde vinieron muchos a acompañarme, di una vuelta con mi mujer y mis hijos, con Jose Luis y sus hijos, Javi el vecino estuvo mas de una hora conmigo, mi primo Angelillo que al día siguiente tenía la media de Madrid y vino a soltar las patas y a correr conmigo que hacía mucho tiempo que no corriamos juntos, Laura mi compañera de trabajo, mi hermano y sobrino estuvieron hasta la medianoche, que a mi sobrino le hubiera dado igual estar toda la noche dándolo todo. 




Pero la visita que más me emocionó y la que más ilusión me hizo fue la de Jose el Gallego, que estuvo el año pasado conmigo mucha parte de la mañana y toda la noche y este año por problemas de salud no le dejan hacer esfuerzos físicos, me fundí en un gran abrazo con el, hacía mucho tiempo que no le veía, y nos pusimos a andar con su mujer Toñi y el perro durante un par de vueltas reviviendo la edición del año pasado y contándome las ganas que tiene de volver a realizar ejercicio físico y ya estaba planteándose como acompañarme el año que viene. Que ilusión verle y también como está ahora.

Jose, no fallaste a tu cita, eres un tío de palabra. A recuperarse y a seguir sumando, MUCHAS GRACIAS AMIGO.

Después de que se fuesen mi hermano y mi sobrino, me dispuse a cambiarme de ropa, cenar y pasar por chapa y pintura. Tres veces me cambié de ropa del frio que tenía y no sabía que ponerme, estaba helado. Me comí un gran plato de macarrones con carne al igual que el año pasado que me sirvió con mucho mimo Susana y después a ver a Diego (el fisio) que me dejó como nuevo para afrontar la noche. Total de tiempo perdido en esa parada, una hora y quince minutos.

Al poco de salir me llama mi amigo Carlitos y me viene a acompañar un rato y después de un par de vueltas se junta Cesar con nosotros y ya fue un monólogo el que nos tuvo entretenido, porque correr no corre ultimamente, pero hablar, habla por los codos.

Y así llegaron las 2:30 y me quede sólo, seguía corriendo los llanos y ya andaba en las bajadas y en las subidas y sobre las 3:30 me dió un dolor enla zona de la cintilla y tuve que volver a Diego, sus expertas manos me apañaron y pude seguir otra hora y media, pero paré a llenar las botellas y me volví a quedar frío y me volvió a doler la rodilla, por lo que otra vez por chapa y pintura, me arregló, pero yo viendo el percal y la lesión del año pasado que me tiré 4 meses con ella y no pude ir a Sierra Nevada, decidí ponerme a andar y no forzar para que la cosa no fuese a mayores.

Sobre las 6:30 apareció Pacheco mi profe del instituto, igual que el año pasado, junto con sus amigos de entreno, incluido Cesar (está vez sin perro) y se dieron un par de vueltas conmigo, está vez me decía que estaba muchisimo mejor que el año pasado y que me veía buena cara, pero que mi talón de aquiles sigue siendo el tren superior y el core, que no hago ni el huevo y que tengo que hacer más. Ahí todavía iba andando y a buen ritmo, me seguía doliendo la rodilla pero podía seguir hacia adelante sin problemas, ya que el braceo me ayudaba mucho.

Al rato vinieron Miguel, que estuvo conmigo casí cuatro horas, vino un compañero mío del colegio Raúl que venía de darlo todo entrenando y venía a soltar, pero mi ritmo era demasiado lento y le dije que se fuese a casa para que no se enfriase.

Vinieron Alberto y José Luis que iba a por churros, ya podía haber venido con ellos, que otra cosa no, pero chocolate habia un montón en el avituallamiento.

Las dos últimas vueltas fueron las mejores, con Jose el Gallego y su mujer, Javi, Miguel, apareció mi gran amigo David, que hacía mucho que no nos veíamos y me dió mucha alegriaverle y que me acompañara, y dije que igualaba la marca del año pasado y que ya esperaba a mi familia en el pollete de antes de la entrada a meta, porque ya iba bastante dolorido conla rodilla. Pero empezaron todos que no, que había que batir el record del año pasado, que había que darlo todo y aguantar, que era un sola vuelta y había que lucharla, y eso hice, se volvió a encender el chip de aguantar, me puse andar sin los bastones y di otra vuelta más.


Con Javi y con Jose en la última vuelta, dándome los ánimos para que diese la última vuelta


Y ya antes de la entrada a meta estaban mis hijos y mi mujer esperando para entrar.

Se despidieron de mi varios acompañantes, a los que sólo puedo agradecer esas horas compartidas conmigo altruistamente.


Y ya encaré la entrada a meta, esa por la que había pasado 64 veces e iba a pasar una vuelta más 65, 130 km, cogido de la mano de mis hijos. El gran speaker Iñaki corea mi nombre y todo el mundo en meta se pone a aplaudir, a vitorear, son todo abrazos, besos, emociones, primeros besos a mis hijos, abrazos a la organización, buff, un reguero de emociones.

La entrada a meta con mis pequeños es de lo mejor que hay en el mundo mundial



Y las piernas dijeron basta, hasta aquí hemos llegado, habiamos pactado 24 horas y ahora les tocaba decirme que ya no podían más. Era un suplicio el dar un paso, la rodilla ya no daba más de sí, busque a Diego con la mirada y me encontré con la de Laura su mujer, y para adentro, me tenían que arreglar por lo menos para subir al escenario a recibir los aplausos de la gente.


Tuvo que ir mi mujer a por el coche porque no podía dar un paso.

Recibieron millones de aplausos los ganadores, los participantes, la organización, pero la mayor ovación se la llevo Bea, que te voy a decir que no sepas ya, eres una luchadora, una persona que de madrugada te veía tambaleándote pero podían más la ganas de seguir que de acostarte un rato y descansar, y mira que no te mande veces a descansar. Has estado en la carrera, has estado ayudando a la organización, has estado guardando el recinto, has estado en mil sitios y siempre con un sonrisa. Eres una heroína. Te mereces todo mi respeto y admiración.


Y como el año pasado, tampoco pude ir a echar una mano a cargar los alimentos al coche con la entrega de alimentos a Caritas, ya que mis piernas decían que no podían más. Pero 130 kg de comida que donaré a Caritas y que llevaré sin dolores, jejeje.


Me llevaron a casa, me metí en la bañera con hielo, como hago siempre y arrastrándome me metí en la cama y puede dormir tres horas y luego dirigirme al cumpleaños de mi padre. ¡¡¡Muchas felicidades, papa¡¡¡


Criogenización casera

Esta carrera lo que me demuestra es que la cabeza manda sobre las piernas, es el segundo año que lo veo. Fisicamente estaba hecho una mierda, entrenos sin completar, muchos días sin entrenar por miles de cosas, no descansar por mis horarios de entrenos, un sinfín de problemas. Pero la cabeza intacta, como un bloque de hielo, teniendo claro que mi corazón y mi alma, llevarán mi cuerpo cuando mis piernas no puedan más. En ningún momento tuve ningún bajón, al revés eran siempre subidones, y si había alguna bajada, nunca llegaba hasta abajo, se quedaba en la mitad y nada me hacía retirarme. Tenía claro que iba a llegar hasta el final y se iba a conseguir, visualizar, visualizar y visualizar. No me llegue a poner música en toda la carrera y algunas veces apetecía pero no me encontraba tan bajo de animo como para necesitar ese subidón. Por segunda vez consecutiva: Cabeza 2 – Piernas 0.

Y empezamos con los agradecimientos:

En primer lugar, se lo voy a dar a los fisios Diego y Laura de Bienstart, a Rubén y a Darterapia, pero sobre todo a Diego. Diego es mi fisio y creo que nadie ha vivido más estas 24 horas como él. No solo el dia de la carrera si no los meses antes desde que le comenté si quería colaborar, se volcó con el proyecto como el que más, super ilusionado, ama su profesión y quería demostrarlo. Estuvo atento de todos los corredores, hablando el lunes después de la carrera con él, me dijo que veía la forma de correr de cada uno, si cojeaba alguien hablaba con él, le animaba, buscaba el porqué de una cosa, el porqué de otra, se dio dos vueltas al recorrido para mirar donde nos podíamos hacer daño, la composición del terreno. Espectacular, buscaba el porqué de cada pequeña lesión. Vive y ama su trabajo.
Una vez en camilla era rápido y conciso, también es una carrera, y no puedes estar en box mucho tiempo, aunque a más de uno nos hubiera gustado tirarnos toda la noche en la camilla, jajaja. Te daba palabras de animo porque la cabeza como he dicho antes juega un papel fundamental. Te apañaba y a darlo todo otra vez. Tuvistes detalles con todos, corredores, organización, voluntarios, amigos, con todos y esa última vuelta que diste conmigo la agradecí un montón, ya que estaba aguantando por los animos que me dabais. Sólo puedo darte mil millones de gracias, ¡¡¡te estaré eternamente agradecido¡¡¡

A la organización, Fran, Fulgen y Carlos. Que deciros a vosotros, que se que no habéis parado de currar desde que se termino la carrera el año pasado. Os habéis vuelto a superar. Siempre digo que sois diferentes a otros organizadores. Todas las 65 vueltas que di siempre, y digo siempre me preguntabais que tal estaba, jamás en ninguna de las carreras que he corrido me lo han preguntado, salvo la del año pasado, jejeje.

Sois un trio espectacular, los tres mosqueteros, estabais atentos a todos los corredores y a cualquier cosilla que se pudiera mejorar. Todos los detalles que tuvisteis con nosotros, con nuestras familias, con todos los que hemos estado durante esas 24 horas dando vueltas, nos habeis dado vuestro tiempo pero no solo durante 24 horas si no durante todo este año elucubrando como se podía mejorar lo inmejorable y lo habeis vuelto a hacer. ¡¡¡Muchas gracias!!!

A todos los corredores, a los de 6 horas, 12 horas, 24 horas y 24 horas por equipos, porque hacer 24 horas con vosotros es algo especial ya que vuelta a vuelta nos habeis estado dando apoyo y animos a todos y cada uno de nosotros. Había rivalidad, pero sobre todas las cosas había compañerismo. Nadie dudaba en perder unos momentos en una charla agradable con alguien, que en recortar ese tiempo al otro equipo o corredor. Además que como muchos de vosotros teniais que estar toda la noche allí, nos habéis animado a altas horas de la madrugada, cuando el cansancio empieza a aparecer y se hacen más duras las horas. ¡¡¡Muchas gracias!!!

A todos los amigos, conocidos, familiares que estuvieron conmigo acompañandome un poquito en la carrera, y a aquellos que por sus circunstacias no pudieron venir, pero se que estaban atentos para ver que tal iba la carrera. ¡¡¡Muchas gracias!!!

A todos los pinteños porque una vez más estuvieron a la altura en un evento de este tipo, animándonos cuando estaba lloviendo, algunos estuvieron hasta altas horas de la madrugada y otros madrugadores que no pararon de aplaudir y de dar animos. ¡¡¡Muchas gracias!!!


Y mis ultimos agradecimientos, y para mi los más importantes para mi mujer y mis hijos. A mi mujer por aguantar estos entrenos y esos madrugones que me doy para poder sacar algo de tiempo para entrenar y no trastocar mucho la vida familiar. Y a mis hijos Elisa y Alejandro, por darme toda su fuerza y apoyo para poder seguir adelante y no darme por vencido nunca, y decirme en cada vuelta que corriese y querer entrar conmigo en meta, que es de las cosas que más ilusión me hacen.

Y con esto y un bizcocho hasta la proxima que no se cual será. Si recupero, la maratón de Madrid, en caso contrario, en Sierra Nevada nos vemos.


#RoadtoUTMB
#Imposiblemiscojones
#Vivellenomuerevacío

¡¡¡¡Tened cuidado ahí fuera, lebreles!!!!

PD.- Cuando haya más fotos las iré colgando

jueves, 21 de diciembre de 2017

Carrera Navidad Cercedilla 2017

CARRERA NAVIDAD CERCEDILLA 2017



Cercedilla, el punto de inflexión, donde este año empezaremos a hacer un temporadón.



Pues este año nos resultó más fácil de lo que pensabamos el poder coger un dorsal. Como el año pasado y como otros muchos, se encargaron Javi y Susana de coger los dorsales, este año con más posibilidades porque sólo eramos dos los que ibamos a correr, Javi (el vecino que me aguanta) y el menda lerenda.

Parecía la cosa que no podía engañar a nadie más pero al final no fuí yo el que engaño a nadie para venirse, fue Javi el que lió a dos más, Cesar y Carlos, dos pataliebres de mucho cuidado, sobre todo con Cesar, que parece que lleva el motor de los remontes en sus piernas, como sube el tio.


Pues entre dimes y diretes madrugamos como siempre, visita al Sr. Roca (esta visita que no falte nunca) y a las 7:30 nos ponemos en marcha la primera avanzadilla de zapadores, Javi, Carlos y servidor. Y media hora más tarde salían Cesar, Susana y Sara.


Llegamos a Cercedilla y aparcamos en la planta -1 del aparcamiento al aire libre y con unos agradables -1º y con unas nubes enganchadas a 7 picos como si no hubiera un mañana. Como llegamos temprano la espera se nos hizo eterna en la churrería, no paraban de pasar, churros, porras, chocolates, etc. Y a mi sólo me dejaban tomar un café, por el tema ese que dicen de ir al baño, pero vamos no se de cual hablan....


Las 9:00 recogida de dorsales, el numero 1071 en pecho, grabado a fuego. Dudas como siempre a la hora de coger la talla de la camiseta, al final me decanto por un L, porque yo soy de M/L pero es que nunca la tienen en ningún lado, sólo en el decatlón, ya podría decatlón patrocinar una carrera, porque luego tengo que meter la camiseta en la secadora para que me encoja, y.... dejemoslo, estaba hablando de la carrera.


Vemos a Cesar, que ya han llegado a Cercedilla y la espera se nos hizo eterna en la churrería, churros por aquí, porras por allá, chocolate aquí, y yo con otro café, por el tema ese que ya sabeis, pues eso.


Nos vamos al vehículo a cambiarnos, al final me decanto por térmica y camiseta corta y nos vamos a calentar, sobre todo por no dejar sólo a Cesar calentando, que ya le había dado dos vueltas a Cercedilla. Y la primera cuesta que veo, allí que me meto, ya tenía los gemelos en la garganta, por lo que decidimos bajar e irnos a la salida.


La espera se hace eterna en la churrería, ¡¡que churrería¡¡, que obsesión con los churros, en la salida, vamos diciendo nuestra estrategia, useasé la mía, ir con Javi. La de ellos ir con Javi, aunque todos sabiamos que no nos iban a aguantar los pataliebres ni 2 kilómetros para poner pies en polvorosa.


Cuenta atrás, y a darlo casi todo. Pasamos por meta a 1:10 desde que salió Irurozqui y el chavalín ese, como se llama, lo tengo en la punta de la lengua, joder, el del crecepelo, eseeee, Chemita Martínez, que no me salía. Normal que ganen, salen con ventaja, antes de salir, yo les tengo que dejar 1:10 de ventaja como mínimo para que puedan optar al podium, si no fuera por mi, y por los otros 1500 no pillan na de na. En fin una alegría para los chavales, no se van a llevar el premio siempre los mismos, necesitarían unas cuantas hectareas para guardar el trofeo.


En fin, salimos a puto topeee, a no, ese es Chema Martínez. Salimos andando de la salida y poco a poco empezamos a coger velocidad crucero. Saludo a nuestras fans,
Susana y Sara, y nos despedimos con unas lágrimas en los ojos por si no vuelven a ver a sus maridos porque se han quedado anclados en la “cuesta de los carteles” (chan-chan). 

Cuando llevamos un kilómetro los pataliebres se nos piran como el que no quiere la cosa, no es que he visto a un amigo, no es que era un conocido, no creía que ibais detrás nuestra, bla, bla, bla. Vamos que se piran.


Seguimos corriendo manteniendo a Cesar a unos 20 metros de distancia hasta que llegamos al camino, y ahí es cuando se reparten los tickets para que el remonte empiece a funcionar. OJO. Como sube Cesar, como un tiro, y en la siguiente curva le perdemos, momento en que el muy avispado Javier, me comenta que si me acordaba de una conversación que tuvimos cuando los Escipiones vinieron a echar a los Cartagineses allá por el año 217 a.C. y que le comenté que cuando viésemos una cuesta de arena nos pusieramos a andar, pues eso, nos pusimos a andar.


Y poquito a poco te voy camelando, perdón que salto de los Escipiones a el Arrebato en cuestión de segundos, y así soy yo. Lo dicho poquito a poco vamos subiendo y cuando llaneamos nos ponemos a correr y no sólo eso, que bajando también corremos. Ya pasamos el mal trago de la primera cuesta y todo se pone a favor de nosotros, buen terreno y a correr.


Hasta que (chan-chan) “la cuesta de los carteles” (chan-chan) y nada nos volvemos a acordar de los Escipiones y tiramos para arriba. Me pongo las gafas de leer y a pasar el rato, creo que no he leído más en mi vida (emoticono sufriendo) y sin habernos percatado llegamos arriba y ahora a darlo todo bajando. Vamosssss¡¡¡¡¡¡



Dándolo todo en la cuesta de los carteles (chan-chan) Ahí estoy esquinado, saliendo del rebufo para adelantar.

El gran Carlos subiendo como si no fuera con él la cosa. Yo no sé como lo hacen.

Esto ya es un paseo militar, ponemos formación de ataque y a correr como si no lo hubieramos hecho jamás. En 0, nos plantamos en la última cuesta, nos tenemos que agarrar a un árbol porque no podemos dejar de correr, subimos en el coche de San Fernando y ahora si, ya es todo cuesta abajo. Sobrados, nos permitimos el lujo de adelantar a gente y que no nos adelanten sin tener que sacar los codos, ¡¡¡amos anda¡¡¡, nos van a adelantar ahora en los últimos kilómetros, ¡¡¡no te amuela¡¡¡



Bajando como nunca, o sea, como siempre, parece que llevo un camisón.


Ahí le tienes sobrado el tío, como bajaba.... Le tenía que poner lastre en los bolsillos porque se me iba.

Y bueno, pasamos por el pasadizo secreto, que esta vez estaba menos meado, por debajo de el tunel, ¡¡¡que emoción¡¡¡, y ya se escuchan los altavoces, ya se escucha al speaker, ya estamos preparados para ese salto mortal con doble tirabuzón que solemos hacer en meta y por lo que nos tendrían que dar el trofeo ese de las hectareas, me conformo con las hectareas, el trofeo se lo pueden dar al que gane, no me voy a enfadar.
La gente nos quiere, nos ama, nos lanzan besos, petalos de rosas, algún que otro sujetador, estamos que nos salimos por la tangente. Tres, dos, uno, y llegada a meta. Pedazo de salto. Botellita de agua, naranja y una barrita para cuidar la línea despues de los churros. Nos salieron alrededor de 1:30:00 porque con la emoción se me olvido apagar el reloj y ya lo hice en el coche. Semos unas máquinas.


El salto de la rana. Ni el Cordobés se puede comparar a nosotros. Un poco más de sincronización y a las olimpiadas de  Tokio 2020

De number one, Cesar, que hasta se hizo un esguince y termino la carrera 15 minutos antes que nosotros, a la zaga le siguió el gran Carlos, un minuto detrás, y Javi y el que suscribe nos quedamos en el vagón de cola.



O se escondía o era tan rápido que no le pillaba la cámara. Sólo sale en esta foto. Cesar sin despeinarse.

Los agradecimientos en primer lugar a mis compañeros de fatigas, Javi, Cesar y Carlos, que pasamo una buena mañana de risas y chascarrillos.

En segundo lugar como siempre a las marcas que me patrocinan, o más bien las patrocino yo a ellas, pagando de mi bolsillo, algún dia... Hoka, SportHG, Hoko (el marido de la Hoka), Lurbel, Cebé y Matt.

A la organización, voluntarios, Cruz Roja, que como siempre ha salido una carrera inmejorable y que si pillamos dorsal volveremos el año que viene.


A mi club, los Requiebros y Trochas que están más fuertes que el vinagre y los junior pillaron un tercer puesto en el podium. Y algun@s se fueron a Aranjuez por lo de la “cuesta de los carteles” (chan-chan) y destrozaron el crono y el podium.


A las inquebrantables Susana y Sara que se desgañitaron los primeros y últimos metros a gritar como si no hubiera un mañana, como si un toro bravo fuera detrás de nosotros, como los gritos en las batallas de Homero dan los guerreros. Los pelos como escarpias, oiga....


A mi mujer y mis pequeños que se quedaron en casa haciéndome los deberes para que yo pudiera venir a correr.


Bueno lebreles, y con esto y un bizcocho hasta la próxima que no se si será en Chinchón (chan-chan) o en la Genaro (chan-chan). 


Os dejo un pequeño video de la cámara que llevaba para inmortalizar estos momentos:


https://www.youtube.com/watch?v=jNYBVkjtAFc

#RoadtoUTMB
#Imposiblemiscojones
#Vivellenomuerevacío

Tener cuidado ahi fuera......

lunes, 25 de julio de 2016

ULTRA SIERRA NEVADA 2016

ULTRA SIERRA NEVADA 2016



Después de haberlo luchado y peleado, un mareo me ha retirado.




Pues todo empezó el viernes nada más salir de currar (de noche). Llegue a casa, desayuno, café, ducha y besos a mi mujer y a los peques. Cogí las cosas de la nevera, todas las mochilas (llevaba cuatro), cargué el maletero del coche y dirección Granada.

A las 8:00 ya estaba rumbo al sur, a aquellas montañas que las llevaba viendo 38 años y a las que nunca había sido capaz de subir. Las horas que pasábamos en ese Fiat 131 Supermirafiori cruzando Granada y siempre me había imaginado coronar. Iba a llegar ese día, y además iba a subir haciendo lo que más me gusta, CORRER.

Ya las divisaba, los nervios a flor de piel, veía el Veleta y me imaginaba dentro de unas horas rumbo a su cima. Estaba ahí, no se había movido y era el momento.

Llevaba una preparación de 7 meses, muy bien preparada por mi entrenador Juan. Estaba seguro de mí mismo, me encontraba fuerte tanto física como mentalmente. Pero esto es un ultra y hay tantas cosas que te pueden pasar en 24 horas que hay que llevar todo al milímetro, aunque no todo está en el guión.

Una vez llegado a Granada empiezo a buscar el sitio donde se dan lo dorsales. Lo encuentro a las 12:06 del mediodía, y hay una cola bastante grande, por lo que toca esperar. Parece ser que todo lo que tenía pensado no va a seguir el orden acordado.

Después de casi dos horas, consigo el dorsal. Dorsal 336, el que tanto van a poner mi familia y amigos en el ordenador y en el móvil para saber por dónde andurreo.



Al final como en Granada, porque no me da tiempo a comer en el hotel en Pradollano. Compro pan para cenar y unos plátanos. Directo a Pradollano.

Pues no, salir de Granada es un infierno, todas las calles tienen cámara de multas, por lo que me toca dar mil vueltas, el GPS me vuelve loco, y al final decido tirar dirección Malaga y coger la Ronda del Sur y subir hacia Pradollano. Al final más de una hora para salir y llegar al destino.

Llegó al hotel y un calor de mil demonios. No tiene aire acondicionado (es un hotel de invierno).Rápidamente me meto en la cama y a dormir por lo menos 4 horas. Pues tampoco, hora y media y voy que chuto. Bufffff, los nervios, no me dejan dormir, pero por lo menos puedo descansar en la cama. Meriendo, y dos horas más tarde ceno la tortilla de patata sin mucha hambre, pero sabiendo que tengo que comer, que me espera una noche muy larga.

Una ducha, cojo la mochila con todos los trastos y cojo la mochila de vida. Me bajó al aparcamiento de autobuses a las 21:30 y coincido con dos madrileños y nos ponemos a hablar. Me dicen que no me vale esa mochila como bolsa de vida, que tiene que ser la bolsa roja. Corriendo subo los escalones hasta el hotel, hago el cambio de mochila, menos mal que me lo sé de memoria y corriendo otra vez a la zona de autobuses. Que estrés. Aparece Mayayo nos hace la foto de rigor y nos da muchos ánimos. Muchas gracias Sergio, se agradecen con todos esos nervios. Y camino de Granada.

Media hora de bajada y de curvas, vaya mareo. Lo que me faltaba, además me mareo. Bueno que se le va a hacer, vaya cagada. Entregó la bolsa de vida, llamó a mi mujer y a mi hermano y a la línea de salida. 


Pero antes me encuentro con un gran amigo de Facebook y con un incansable corredor, además de ser el más famoso de la salida, porque todo el mundo lo conoce. El gran Francisco Borreda. Nos hacemos una foto y me comenta que me ponga con ellos en la salida. Pues cojonudo porque estoy más solo que la una, por lo que se me hace más llevadera el tiempo de espera para la salida.


Minuto de silencio por las víctimas de Niza. Canción extra motivante para empezar, nos chocamos las manos, nos deseamos suerte. Cuenta atrás. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. Vamosssssss. 


Francisco sale a todo trapo y todo su grupo también, me quedo solo, pero mi guerra es otra, tengo que terminar. Se empieza fuerte, el público en la salida te lleva en volandas y te apetece correr. Rotonda, giro a la izquierda y todo para arriba, ya empieza a picar, jijijiji jijijiji, pues pronto empezamos. Escaleras, más escaleras, más escaleras, la madre del amor hermoso, solo hay escaleras. Como pican las piernas. Que se termine esto, no quiero más escaleras. Entre tantas escaleras me dan algunas arcadas, serán nervios, no le doy importancia.  Todo se te pasa mirando los espectaculares paisajes que te ofrece la Alhambra de noche, espectacular, pero quiero salir ya al monte.




Aparcamiento de la Alhambra giro a la izquierda y por fin, arenaaaaaaaaa. Sacó los bastones tranquilamente y al lío, todo para arriba.



Seguimos corriendo y sigo con las arcadas, no se, haber si llego al avituallamiento y me tranquilizo. Empiezo a andar y a no arriesgar en las bajadas. Veo el avituallamiento, no me entra nada, sigo con arcadas, empiezo a andar y me obligó a meterme un gel con un poco de agua, más arcadas, pero no vomito. Bueno seguimos corriendo-andando porque no doy para más. Disfruto del cielo estrellado y me entretengo con las vistas que me ofrece el frontal. Sin prisa, pero sin pausa. Sigo con arcadas, y lo que es peor con casi nada en el cuerpo. Llevo casi 4 horas y llegando al avituallamiento 2 de Beas, kilómetro 24. Ya voy andando, no se me pasa y me empiezan a asaltar dudas, llevo 4 horas sin nada en el cuerpo, ¿aguantaré 75 km más? Mensaje a Inma: "No me encuentro bien, estoy con arcadas". En ese momento mensaje de Cris, para ver qué tal iba y mandarme ánimos. En este mini gabinete de crisis decidimos parar en Beas e intentar recuperarme, voy bien de tiempo, por lo que me lo puedo permitir. Paro en Beas, intentó comer y soy capaz de comerme un trozo de sandia, luego un trocito de plátano y sin arcadas, bien. Agua, isotónico y una de mis barritas. Bien, voy bien. Guay. Pues al lío, sigo en carrera.



Nada más salir de Beas, voy con otro corredor, comenzamos a charlar y le digo que si le apetece correr un poco, me dice que si, y a darle a la zapatilla. Pasamos por unos cañones que por el día tienen que ser preciosos, seguimos corriendo. Nos encontramos una cuesta bastante hermosa, creyéndonos que era el cortafuegos tan duro que hay en este sector. Subimos a buen ritmo, ya nos juntamos 4 y sigo marcando el ritmo; y en un giro a la derecha nos encontramos con una pared. ¿Por ahí hay que subir? Pedazo cortafuegos, yo buscaba las cuerdas, pero na de na. Pues nada pasitos cortos, bastones bajos y para arriba. Voy bien y no miro para arriba, ya terminará. Empiezo a pasar gente porque muchos de ellos se resbalan, resbala mucho. Yo con los bastones y una pisada fuerte no más allá de donde me alumbra el frontal, voy muy bien. Como veía que nos podíamos caer me abro hacia la derecha y ahí se pisa mejor, se lo digo a los que vienen detrás y sigo abriendo huella. Muy bien. Estamos arriba y lo mejor, me encuentro fuerte, a correr. 

Llegada al avituallamiento tres, como nocilla, membrillo y demás viandas que hay encima de la mesa, recargo los dos litros y medio y a seguir corriendo. Salgo a una pista forestal  y de ahí a la carretera. Empieza a amanecer, estoy como un kilómetro por la carretera, llegó al árbol por encima del río y seguimos subiendo ya por senderos.

A la hora de cruzar otro río me pasa como una exhalación el primero del trail de Sierra Nevada, madre mía como corren, y así me pasan los 20 primeros, ni en mis mejores sueños, alcanzó yo esas velocidades, sigo siendo un tractor, o el remolque del tractor. Llegamos ya a las inmediaciones de Quentar y es todo por pista corrible pero mis rodillas empiezan a protestar de estar frenando tanto en las bajadas, por lo que me la tomo con calma y voy bajando a ritmo tortuga pero sin ponerme a andar. Me tengo que quitar el pulsometro del pecho porque lo tengo en carne viva, me destroza el pecho cada vez que me lo pongo. Mandaré un email a Suunto para que me dé una solución.

Sobre las 9:00 llego a Quentar, les pido a los de la ambulancia un poco de réflex para la rodilla izquierda y mano de Santo, se me pasa el dolor. Vuelvo a cargar todo, sigo muy bien, salgo del pueblo y guardo el frontal, me pongo la gorra y me hecho la crema solar, y un giro a la izquierda y para arriba.

Subimos y subimos y se ve el Veleta muy, muy lejos. Buffffff, pues anda que no queda. Cortafuegos, nos sacan a un lateral del cortafuegos y una vez que coronó, me viene a visitar la Sra. Pájara. Bueno, más tarde o más temprano me tendría que venir. Me lo tomo con calma, me pongo a andar y ya se me pasara. Desde el km 51 al km 57, hasta el avituallamiento con esta señora todo el rato. Momento en el cual me pasan los primeros de la maratón, si los de antes corrían, estos volaban. Brutal.

Llegó al avituallamiento cinco, bastante recuperado, pero prefiero tomármelo con calma, que todavía queda mucho. Me alimento muy bien, como bastante fruta, un sandwich de nocilla, me refresco, cabeza en la fuente y gorra también. Miras a la derecha y ves una pedazo de montaña que no sabes por dónde cogerla, me dicen que siga las indicaciones que se sube. Pues nada, a darle al tema.

Empiezo a subir y me tomo un gel, no miro para arriba, cojo una rueda buena que iba subiendo a buen ritmo y a subir. No sé cuánto tiempo estuve subiendo, pero cuanto antes llegara arriba, antes llegaría al avituallamiento para coger la bolsa de vida. Llegamos arriba, miramos a la izquierda y hay que seguir subiendo, pues todavía nos queda. Mi rueda se queda a descansar y yo decido seguir subiendo, estoy muy bien, me encuentro bien. Vamossssssss. Subo a ritmo y voy adelantando gente, más moral, llegó a "arriba" y me dice una chica que no paraba de hablar que todavía queda un falso llano y que había que seguir subiendo después. Yo por mucho que miraba el perfil no veía más montañas, se las han inventado, me repetía. La gente se hundía moralmente porque no parábamos de subir, cuando se suponía que solo se subía una vez. Falso llano, subida y ...... bajada y otra subida más, madre mía, solo se sube aquí!!!!

Empezamos a bajar y las dos ampollas del pie empiezan a protestar, bajo el ritmo y con calma, ya está cerca el avituallamiento de Guejar. Avituallamiento sorpresa a 7 km de la bolsa de vida, cojo un poco de agua y a seguir corriendo que la cuesta no tiene mucha pendiente y se puede correr sin castigar a las ampollas.

Como a 4 kilómetros de Guejar, me encuentro a un corredor sentado en una piedra a pleno sol. Le pregunto que si se encuentra bien, y lo único que me dice es que si está bien, pero que quiere una cerveza. Le digo que tengo agua, a lo que me responde que no, que él quiere una cerveza. Le digo que le acompañó hasta Guejar y me dice que ya irá más tarde. Poco a poco me voy alejando de el, y sigo corriendo. 

A 500 metros después de dejar a este corredor me empiezo a marear. Upsssss, esto no estaba en el guión. No pinta bien (música cuando Jesus Calleja tiene un problema). Me paro y empiezo a andar. No sé que me pasa. Chequeo. Insolación creo que no, no tengo mucho calor. Deshidratación tampoco, estoy meando cada 2 o 3 horas más o menos. Cansancio tampoco, estoy bien de piernas. No lo sé, pero algo dentro de mi, me dice que hasta aquí hemos llegado. Llamo a mi mujer y me da ánimos nada más cogerme el teléfono, pero cuando se lo cuento, me dice que actúe con cabeza y si tengo que parar que pare. Me doy esos tres kilómetros que me quedan, en ir andando e intentar recuperarme. Paro en un pilón y bebo agua y meto la cabeza en el agua fresca para ver si la cosa va mejor, me suele funcionar esos días de resaca (cada vez menos), pero esta vez no.

Llegó al control, lo paso y me dedico a descansar y a comer a la sombra (36,3 grados a la sombra), zapatillas fuera, bolsa de vida, batido de proteínas, pasta, fruta. No se me pasa. Sigo mareado, sin perder la verticalidad , pero con mucha molestia. Sacó el móvil y escribo en los grupos, todo son palabras de ánimos que me hacen que rompa a llorar, mi corazón me dice que siga, pero esta vez mi cabeza me dice que pare. Hablo con Juan, y me dice que me tranquilice, que coma, beba y descanse y pruebe. Solo son 30 km y encima me favorecían, es todo subida, subida dura. Estaba preparado, pero no para los mareos. Me apaño, me visto, me levanto como el ave fénix, me sacudo el polvo y echo a correr, voy a probarme un par de kilómetros. Nada, no se me va la sensación de mareo y media vuelta, le digo a la organización que me retiro y vuelvo a echarme a llorar. No me jodas, no me esperaba esto. Estoy fuerte, preparado y la cabeza súper motivada, todo a favor, pero este factor no le conocía y no lo controlaba, o si........

Llamo a mi mujer y le digo que me retiro, me dice que tengo que estar contento, has hecho 70 km y 3700+, te vale como un entrenamiento de calidad. Una retirada a tiempo es una victoria. Los amigos me dan ánimos y son los que me ayudan a meterme en el autobús, porque estoy hundido, aunque si por ellos fuera seguiría en carrera.


Nos metemos en el autobus y me quedo dormido, cuando empiezo a escuchar gritos, y que parasen el autobús. Rápidamente el autobús se para y al mirar para atrás veo a un corredor que le esta dando un ataque epiléptico o algo parecido, menos mal que había un médico allí y se hace cargo de la situación. Llamamos a la ambulancia de la organización y le atienden in situ. Espero que te encuentres mejor, campeón. Menudo susto.

Llego al hotel y lo primero que hago es pedir una bolsa de hielo en recepción, me lo da, y  le digo que es para meterme en la bañera con ellos, la cara del recepcionista era un poema. Subo a la habitación, me meto en la bañera con hielo unos 12 minutos y a quitarme los kilos de mierda que llevo encima. Llamadas a diestro y siniestro y me bajo a ver a los que están terminando la carrera en meta.


Duré exactamente un minuto, me puse a llorar otra vez como una magdalena, que rabia, sabiendo que podía estar yo allí, cruzando el arco de meta. Pero bueno el mareo me vuelve a dejar claro el porqué no.

Me tomo una hamburguesa y me voy hacia la habitación del hotel, y a las 21:00 me duermo hasta las 6:30 del tirón. No dormía 9 horas seguidas desde que nació Elisa. Abro un ojo, miro la hora y otra vez a dormir hasta las 9:30. Me levanto, me doy una ducha y me bajo a desayunar al buffet del hotel.

Mi desayuno consiste en cuatro tostadas, tres bollos, tres zumos de naranja, un zumo de piña y un cafe con leche. Dejo aquello como un solar. Me subo a la habitación, ya había dejado todo recogido y cojo las cosas y al maletero que me quedan otras 4 horas y pico para llegar a Pinto.

Ya en el coche me encuentro con Victor y su novia, y nos tiramos un buen rato hablando de nuestras siguientes carreras o proyectos de carreras. Somos monotemas, jajaja, siempre hablamos de lo mismo. Me despido de el, diciendo que el año que viene ya veremos, pero que el Veleta no ha ganado la guerra, sólo una batalla.

Después de 4 horas de viaje, llego a casa y esto es lo que me encuentro. Indescriptible el cúmulo de sentimientos en ese momento. Sólo tu familia te hace sentir así. Muchisimas gracias, sois los mejores, y sin vosotros soy incapaz de dar una zancada. Gracias por estar conmigo siempre aunque sea en la lejanía, os llevo siempre en el corazón.




Al final el mareo no se me terminó de ir hasta el miércoles por la tarde, fui al médico y me dijo que estaba bien, de tensión, no tenia fiebre, no eran vértigos, no estaba resfriado, la prueba de esfuerzo y los análisis que me había hecho hace un mes, estaban perfectos. Mareo injustificado.

La única explicación que le encuentro es que sólo me tomé 4 geles en 14 horas, y creo que me tenía que haber tomado unos 14 geles, a casi gel por hora. Y me dio una bajada de azúcar, no o sé. En fin que sólo sea eso.

Y hasta aquí mi aventura por Sierra Nevada, 70 km, 3700+, 14 horas corriendo y me quedé a 30 km de meta. Que se le va a hacer. Tengo una espina clavada y creo que el año que viene me la voy a quitar, por lo que el Veleta tendrá que esperar un año más, seguro que no se mueve. A por Sierra Nevada 2017.



Dar las gracias a mi familia, a todos mis amigos, a todos los grupos de whattsap, a toda la gente que perdió un poquito de su tiempo en mirar por donde iba en el ordenador, a los que desde 450 km me mandaban todo su apoyo y todas sus fuerzas para seguir dándolo todo. Muchas gracias, sin vosotros creo que no me hubiera ni puesto en la línea de salida. Sabía que os tenía ahí, y que corría en todo momento con vosotros. Mi arma secreta estaba en el móvil, sabía que en cualquier momento de bajón podía mirarlo y me ibais a levantar el ánimo y a llevarme el volandas hasta el pico Veleta. Muchas gracias, en octubre os espero también ahí para que me ayudéis en el ultra de Guara-Somontano para recorrer 102 km con 6100+ por el Pirineo Aragonés.

A la organización no le doy el 10 por las dos horas que estuve esperando para coger el dorsal, pero le doy un 9,5 porque para mi ha estado genial. Señalización perfecta, sin llegar a dudar en ninguno de los sitios, por la noche espectacular, levantabas la cabeza y rápidamente el frontal cogía los destellos de las balizas. Perfecto.

Lo avituallamientos de 10 también, los voluntarios muy dispuestos a echarte una mano para lo que fuese. El agua fría, perfecta para poder beberla sin que te doliese la cabeza, ni la tripa por lo fría que está. Muy bien. Solo tengo palabras de agradecimiento por lo bien que lo han realizado, siempre altruistamente. Gracias.

A toda la gente de Granada, de Beas, de Quentar, de Guejar, impresionante, a cualquier hora de la noche te encontrabas a alguien dándote ánimos, y por el día solo eran palabras de avanzar y de seguir dándolo todo, y faltaba el simpático que te decía que estaba todo hecho, jajaja, y que no quedaba nada, jajaja. Muchas, muchas gracias.

Nos vemos el octubre el Alquezar para seguir sumando. Vamosssssssssss

#RoadtoUTMB
#Imposiblemiscojones
#Vivellenomuerevacío

Tener cuidado ahi fuera......


lunes, 11 de abril de 2016

GENARO TRAIL

GENARO TRAIL


Ni Genaro el indio (ah no!!!!, que ese era Jerónimo), ni Genaro el de los 14, me iban a decir a mí que iba a correr 50 km. Menos mal que no fueron 14 horas.


Bueno, pues tenía muchas ganas de correr esta carrera. La he tenido apuntada en mi calendario durante varios años, pero por lesiones, trabajo y variados, nunca la podía hacer. Y por fin en este 2016 la he conseguido hacer y acabar. Vamos sumando para conseguir los objetivos de este año y para poder llegar en plenas facultades físicas y psíquicas a preinscribirme al UTMB del 2018.

Pues sonó el despertador a las 6:30 y la verdad que pasé una noche tranquila, sin nervios y bien dormida. Sería por el bocata de tortilla de patata que me zampé por la noche que te deja como un lirón. Estuve haciendo durante 3 días una carga de hidratos y desayuné algo normal y siempre primero un vaso de isotónica nada más despertarme para ir rellenando lo que haya que rellenar. Solo una visita al Sr. Roca (que raro) y me dirijo andando con mi mochila de escalada y con mi nevera hacia la ermita, donde había quedado con dos miembros del RYT para dirigirnos a buscar a Genaro. 

Una vez en la ermita se nos cae de la lista el gran Polo, por problemas estomacales que le traen por la calle de la amargura. Por lo que nos dirigimos hacia el Berrueco, Juan Pablo y yo en su vehículo tranquilamente, ya que la salida era a las 10:00, una hora un poco tardía para hacer 50 km, pero bueno, nos daría tiempo a echar un café.


Una vez allí, sin problemas para aparcar, a 50 metros de la salida, recogida de dorsales y nos dirigimos a buscar un bar para el café, y a esas horas (8:45) sólo había uno abierto y estaba petado. Nos dimos varias vueltas por el pueblo buscando otro bar y por fin abrieron otro a las 9:05 en el que degustamos su café, visita al Sr. Roca y a cambiarnos que nos quedaba poco.

Aquí empiezan nuestras dudas como siempre, que ropa ponerse, manga larga, manga corta, pantalón largo, pantalón corto, manguitos, cortavientos, etc. Al final me decidí por un pantalón corto, camiseta térmica de manga larga, camiseta del club y demás accesorios, estuve buscando los manguitos pero ni idea de donde los tengo. Me di con Reflex a tope en la rodilla porque el día anterior haciendo unas progresiones me empezó a doler bastante y como era la rodilla mala, quise que estuviese ya caliente desde el principio.


Momentos antes de la salida
Mini control de material y nos ponemos de la mitad para atrás, canción de la Genaro, cuenta atrás y al líoooooooooooo.

Salimos tranquilos a un ritmo que nos permite hablar y hasta el primer cortafuegos lo vamos haciendo corriendo y hablando tranquilamente. Llega el cortafuegos y todos como hormigas a la sombra, ¡¡¡¡madre¡¡¡¡, que pedazo de cortafuegos. Coronamos arriba, llaneamos y nos metemos en una bajada terrible que hacen que los cuadriceps se calienten como la estufa de mi tía Rita. Un cortacabezas (alambre de pincho, muy bien señalizado) te hace frenar más de la cuenta y empezamos a correr cuesta abajo por una pista bastante ancha. Volvemos a poner un ritmo bajando que nos permite hablar. Hasta que en un desvío a la derecha en medio de esa pista nos hace cruzarnos con la cabeza de carrera que vienen subiendo diciendo que se han perdido unos 40 corredores (parece ser que les quitaron unas cintas que había en la pista y se pasaron de largo el desvío).

Hasta aquí todo bien, todo controlado y sin problemas. Nos metemos en el desvío que es por un sendero cuesta arriba y ahí empieza mi declive. Pongo mi ritmo, pero mi ritmo no puede ser, porque los primeros vienen detrás mía y achuchan para ir más rápido. En todas las zonas que podía les dejaba pasar, pero había otras zonas que el sendero era muy estrecho y por un lado acantilado y por el otro pared, por lo que no te queda otra que apretar los dientes e ir más rápido de lo que estas acostumbrado, ya que no puedes dejar pasar a los primeros y tampoco les vas a retrasar mucho. Por lo que me sacaron de punto y llegué al primer avituallamiento pasado de rosca. A eso se unió que Juan Pablo y yo nos distanciamos, el llegó primero al avituallamiento y algo después yo, y por ir con él, me comí todo deprisa y salí disparado y no me sentó muy bien, pues empezó a dolerme la tripa y una cápsula de sales se me quedo en tierra de nadie, ni para adelante, ni para detrás. Por lo que baje el ritmo, dejé que Juan Pablo se distanciase y ya iría yo a mi ritmo que quedaban todavía 40 km. 


Apretando que vienen pidiendo paso


Apretando en los senderos

Subiendo y subiendo
Por fin pasó la cápsula de sales y me empecé a encontrar mejor. Poco a poco empecé a coger ritmo y a volver a disfrutar de la carrera. Y camino hacia Robledillo de la Jara... pues no. No me digas por qué, si te lo voy a decir yo, porque no miré el mapa. Creía que el siguiente pueblo era Robledillo y llego yo tan pancho y feliz a un pueblo creyendo que era Robledillo. Avituallamiento, me lo tomo con más calma. Y salgo del pueblo del Atazar (creyéndome que era Robledillo), me han encantado los pueblos por donde ha pasado la carrera. El Berrueco, el Atazar, Robledillo de la Jara. Espectaculares.

Saliendo del pueblo me encuentro mejor y a correr. Pista ancha y muy corrible y encima cuesta abajo. Subiendo al Atazar me encuentro con una chica en chandal, con un forro polar atado a la cintura y una mochila andando tranquilamente, y pienso yo, seguro que es una excursionista que esta haciendo la Senda Genaro, como mola. Me paro en el avituallamiento y me tuvo que pasar y no me di cuenta, y la vuelvo a encontrar bajando, pero esta vez corriendo, coño, pero si es de la carrera y como corre¡¡¡¡¡ Al final pude pasarla en la cuesta más larga que había de unos 4 km y con todo y con eso me costo despegarla. Con esto quiero decir que no hay que ir megapreparado en una carrera lo importante son las piernas y la cabeza, aunque todo ayuda.

Antes de la cuesta larga, me paro a hacer pis, y lo cuento porque en la Maratón Alpina no hice pis y estuve 7 horas corriendo y luego me dijeron que era por una posible deshidratación. Por lo que en la Genaro a mitad de camino iba bien de hidratación, jejeje.


Terminando de coronar el último puerto



Y me encuentro muy bien

En la cuesta larga me la tomé con calma, pero poco a poco me veía muy bien y empecé a trotar en pequeños tramos, luego los fui haciendo esos tramos un poco más largos y al final terminé corriendo en el tramo final. Coroné, fotito y para abajo en solitario por un laberinto de jaras muy bonito, y me encuentro una señal que pone Robledillo de la Jara. ¡¡Robledillo de la Jara¡¡ Pero  volvemos para atrás - pienso yo. Madre mía que lío llevaba yo, eso me pasa por no mirar el mapa y el perfil ni nada, como el que va a por pipas al kiosco. Ya pensando que no entraba en el tiempo estimado, que me iban a echar de la carrera por no haber cumplido el tiempo. Buffff, vaya caca. Por lo que me dirijo al pueblo y veo que es la meta de la carrera de 34 km y que paso y nadie me dice nada, pues nada, al avituallamiento de meta de los de 34, que a mi todavía me quedan 16.


Más perdido que el barco del arroz
Me siento en el suelo con la intención de mirarme una casi que segura mega-ampolla que tenía que tener en la planta del pie, me quito la zapatilla y según me iba a quitar el calcetín, me pregunto, ¿Para qué? Si voy a seguir corriendo. Me pongo la zapatilla, estoy tomándome unas naranjas y rellenando un flash y empieza a sonar la canción de Rocky "Eye of the Tiger", para que queremos más, empieza a darme el baile de Sanvito como al Último Guerrero, me vengo arriba, las piernas empiezan a moverse sola y a darlo todo en estos 16 km finales. Como un toro, pilas cargadas al 100% y motivación por las nubes. Lo que puede hacer una canción...... (que friki soy) ;)))))

Salgo con el único pensamiento de no pararme y de correr todo lo que queda, hay que vaciarse ahora, lo difícil ya estaba hecho, ahora había que poner toda la carne en el asador. En mi cabeza me repetía a mi mismo una y otra vez "Sin prisa, pero sin pausa" Vamossssss. Estaba en tierra de nadie, cuando en la lejanía veo a dos corredores, ya tengo objetivo para apretar más el acelerador. Llego a la carretera comarcal y los tengo a tiro, aprieto más los dientes y los paso, voy muy, muy bien. Que bien me encuentro y una y otra vez "Sin prisa, pero sin pausa". Así llego al final de la carretera comarcal y hay un avituallamiento sorpresa. Relleno rápido y a correr.


Nada más salir del avituallamiento me encuentro a un corredor que me suena mucho su cara, nos ponemos a hablar y me comenta que esta algo mejor, pero que lleva casi 27 kilómetros jodido del estómago. Por lo que decido quedarme con él un ratillo. Hablando y hablando resulta que trabaja en mi misma empresa. De eso nos conocemos. Nos pegamos 5 kilómetros de cháchara muy amena y en una de las cuestas veo que me encuentro muy bien y el compañero de carrera me dice que tire para adelante, que el se encuentra mejor y que puede seguir sólo. Pues a topeeeeeeeeeeeeeeee.



Con la máquina de los montes, David. Lástima de ese dolor de estómago


Acelerador y en modo tragabolas (como los RyT), Me pongo a pasar gente como si no hubiera un mañana. A un corredor que nos veníamos haciendo la goma ni se sabe los kilómetros le paso como un misil. Me encuentro bien, sigo viendo objetivos que adelantar y sigo viniéndome arriba. Faltando un kilómetro y medio o algo menos, pasamos por una depuradora y con el olor, y mi respiración agónica casi vomito, por lo que bajo el ritmo. Ya veo que no voy a bajar de 6 horas por lo que me dejo llevar, o eso pensaba yo, mas bien penar. Vaya pedazo de cuesta que nos meten para llegar a meta. Bufffff, después de 49 kilómetros esa cuesta es matadora. Manos a las rodillas y para arriba. 


Ya entro en el pueblo y la gente se hace notar. Toda la gente aplaudiendo, dándote ánimos, madre mía que recibimiento por las calles de El Berrueco. Ya veo la meta, apretada de dientes y voy avisando a los fotógrafos de que voy a saltar. 3, 2, 1, 0. Entrada a meta con salto incluido. 6 horas y 12 minutos de carrera y me permito hacer un baile una vez en meta. Contento no, contentísimo. Mi primera carrera de más de 42 kilómetros. Esto funciona. Y la primera carrera que entro de la mitad de la clasificación para adelante, en el puesto 139, aunque sea por un puesto, jajaja.
Saltito y para adentro


Dar las gracias a toda la organización y en especial a Sonia, porque se que lo ha dado todo para poder preparar esta pedazo de carrera. Los voluntarios de 10, sonrisas, muchos ánimos y en los avituallamientos de todo. Me he encontrado a gusto en toda la carrera, ya que sabía que iba a haber muchos sitios donde iba a correr sólo y tenía miedo a perderme, pero ha estado muy bien señalizada y no había lugar para perderse, menos en el sitio donde se perdieron los primeros que algún desalmado quito una de las cintas y les hizo perderse. 

Dar la enhorabuena a Juan Pablo porque hizo un pedazo de carrera para ser también su primera carrera de 50 km. Que máquina esta hecho. Y que bien nos sentaron los huevos fritos con patatas del final, jejeje.


Llegada a meta de los espartanos
Dar las gracias a las marcas con las que corro, y espero que lean mi blog, que les hago publicidad gratuita por peloteo, y haber si se tiran el rollo, aunque sea por una camisetilla jejeje. AdidasCompressportSalomónSportHGHokoCebéKalenjiLandival226ers,  Victory EnduranceSafesportSuunto.

A Juan mi entrenador, que esto va poquito a poquito funcionando. Cada día me encuentro mejor y las lesiones van desapareciendo. Este es el camino que hay que seguir. Vamossssss¡¡¡¡¡¡¡

A mis peques y a mi mujer, que son los que me dan la fuerza para seguir dándolo todo. Muchas gracias¡¡¡¡

Y para terminar un poquito de hielo en las patas para recuperar.


Que mejor forma de recuperar

Siguiente parada. TP60 de Peñalara a finales de junio. Aunque entremedias correré alguna carrerita del pueblo¡¡¡¡ 

Road to UTMB 2018¡¡¡¡

Tened cuidado ahí fuera lebreles¡¡¡¡¡¡

Vive lleno, muere vacío.......