lunes, 25 de julio de 2016

ULTRA SIERRA NEVADA 2016

ULTRA SIERRA NEVADA 2016



Después de haberlo luchado y peleado, un mareo me ha retirado.




Pues todo empezó el viernes nada más salir de currar (de noche). Llegue a casa, desayuno, café, ducha y besos a mi mujer y a los peques. Cogí las cosas de la nevera, todas las mochilas (llevaba cuatro), cargué el maletero del coche y dirección Granada.

A las 8:00 ya estaba rumbo al sur, a aquellas montañas que las llevaba viendo 38 años y a las que nunca había sido capaz de subir. Las horas que pasábamos en ese Fiat 131 Supermirafiori cruzando Granada y siempre me había imaginado coronar. Iba a llegar ese día, y además iba a subir haciendo lo que más me gusta, CORRER.

Ya las divisaba, los nervios a flor de piel, veía el Veleta y me imaginaba dentro de unas horas rumbo a su cima. Estaba ahí, no se había movido y era el momento.

Llevaba una preparación de 7 meses, muy bien preparada por mi entrenador Juan. Estaba seguro de mí mismo, me encontraba fuerte tanto física como mentalmente. Pero esto es un ultra y hay tantas cosas que te pueden pasar en 24 horas que hay que llevar todo al milímetro, aunque no todo está en el guión.

Una vez llegado a Granada empiezo a buscar el sitio donde se dan lo dorsales. Lo encuentro a las 12:06 del mediodía, y hay una cola bastante grande, por lo que toca esperar. Parece ser que todo lo que tenía pensado no va a seguir el orden acordado.

Después de casi dos horas, consigo el dorsal. Dorsal 336, el que tanto van a poner mi familia y amigos en el ordenador y en el móvil para saber por dónde andurreo.



Al final como en Granada, porque no me da tiempo a comer en el hotel en Pradollano. Compro pan para cenar y unos plátanos. Directo a Pradollano.

Pues no, salir de Granada es un infierno, todas las calles tienen cámara de multas, por lo que me toca dar mil vueltas, el GPS me vuelve loco, y al final decido tirar dirección Malaga y coger la Ronda del Sur y subir hacia Pradollano. Al final más de una hora para salir y llegar al destino.

Llegó al hotel y un calor de mil demonios. No tiene aire acondicionado (es un hotel de invierno).Rápidamente me meto en la cama y a dormir por lo menos 4 horas. Pues tampoco, hora y media y voy que chuto. Bufffff, los nervios, no me dejan dormir, pero por lo menos puedo descansar en la cama. Meriendo, y dos horas más tarde ceno la tortilla de patata sin mucha hambre, pero sabiendo que tengo que comer, que me espera una noche muy larga.

Una ducha, cojo la mochila con todos los trastos y cojo la mochila de vida. Me bajó al aparcamiento de autobuses a las 21:30 y coincido con dos madrileños y nos ponemos a hablar. Me dicen que no me vale esa mochila como bolsa de vida, que tiene que ser la bolsa roja. Corriendo subo los escalones hasta el hotel, hago el cambio de mochila, menos mal que me lo sé de memoria y corriendo otra vez a la zona de autobuses. Que estrés. Aparece Mayayo nos hace la foto de rigor y nos da muchos ánimos. Muchas gracias Sergio, se agradecen con todos esos nervios. Y camino de Granada.

Media hora de bajada y de curvas, vaya mareo. Lo que me faltaba, además me mareo. Bueno que se le va a hacer, vaya cagada. Entregó la bolsa de vida, llamó a mi mujer y a mi hermano y a la línea de salida. 


Pero antes me encuentro con un gran amigo de Facebook y con un incansable corredor, además de ser el más famoso de la salida, porque todo el mundo lo conoce. El gran Francisco Borreda. Nos hacemos una foto y me comenta que me ponga con ellos en la salida. Pues cojonudo porque estoy más solo que la una, por lo que se me hace más llevadera el tiempo de espera para la salida.


Minuto de silencio por las víctimas de Niza. Canción extra motivante para empezar, nos chocamos las manos, nos deseamos suerte. Cuenta atrás. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1. Vamosssssss. 


Francisco sale a todo trapo y todo su grupo también, me quedo solo, pero mi guerra es otra, tengo que terminar. Se empieza fuerte, el público en la salida te lleva en volandas y te apetece correr. Rotonda, giro a la izquierda y todo para arriba, ya empieza a picar, jijijiji jijijiji, pues pronto empezamos. Escaleras, más escaleras, más escaleras, la madre del amor hermoso, solo hay escaleras. Como pican las piernas. Que se termine esto, no quiero más escaleras. Entre tantas escaleras me dan algunas arcadas, serán nervios, no le doy importancia.  Todo se te pasa mirando los espectaculares paisajes que te ofrece la Alhambra de noche, espectacular, pero quiero salir ya al monte.




Aparcamiento de la Alhambra giro a la izquierda y por fin, arenaaaaaaaaa. Sacó los bastones tranquilamente y al lío, todo para arriba.



Seguimos corriendo y sigo con las arcadas, no se, haber si llego al avituallamiento y me tranquilizo. Empiezo a andar y a no arriesgar en las bajadas. Veo el avituallamiento, no me entra nada, sigo con arcadas, empiezo a andar y me obligó a meterme un gel con un poco de agua, más arcadas, pero no vomito. Bueno seguimos corriendo-andando porque no doy para más. Disfruto del cielo estrellado y me entretengo con las vistas que me ofrece el frontal. Sin prisa, pero sin pausa. Sigo con arcadas, y lo que es peor con casi nada en el cuerpo. Llevo casi 4 horas y llegando al avituallamiento 2 de Beas, kilómetro 24. Ya voy andando, no se me pasa y me empiezan a asaltar dudas, llevo 4 horas sin nada en el cuerpo, ¿aguantaré 75 km más? Mensaje a Inma: "No me encuentro bien, estoy con arcadas". En ese momento mensaje de Cris, para ver qué tal iba y mandarme ánimos. En este mini gabinete de crisis decidimos parar en Beas e intentar recuperarme, voy bien de tiempo, por lo que me lo puedo permitir. Paro en Beas, intentó comer y soy capaz de comerme un trozo de sandia, luego un trocito de plátano y sin arcadas, bien. Agua, isotónico y una de mis barritas. Bien, voy bien. Guay. Pues al lío, sigo en carrera.



Nada más salir de Beas, voy con otro corredor, comenzamos a charlar y le digo que si le apetece correr un poco, me dice que si, y a darle a la zapatilla. Pasamos por unos cañones que por el día tienen que ser preciosos, seguimos corriendo. Nos encontramos una cuesta bastante hermosa, creyéndonos que era el cortafuegos tan duro que hay en este sector. Subimos a buen ritmo, ya nos juntamos 4 y sigo marcando el ritmo; y en un giro a la derecha nos encontramos con una pared. ¿Por ahí hay que subir? Pedazo cortafuegos, yo buscaba las cuerdas, pero na de na. Pues nada pasitos cortos, bastones bajos y para arriba. Voy bien y no miro para arriba, ya terminará. Empiezo a pasar gente porque muchos de ellos se resbalan, resbala mucho. Yo con los bastones y una pisada fuerte no más allá de donde me alumbra el frontal, voy muy bien. Como veía que nos podíamos caer me abro hacia la derecha y ahí se pisa mejor, se lo digo a los que vienen detrás y sigo abriendo huella. Muy bien. Estamos arriba y lo mejor, me encuentro fuerte, a correr. 

Llegada al avituallamiento tres, como nocilla, membrillo y demás viandas que hay encima de la mesa, recargo los dos litros y medio y a seguir corriendo. Salgo a una pista forestal  y de ahí a la carretera. Empieza a amanecer, estoy como un kilómetro por la carretera, llegó al árbol por encima del río y seguimos subiendo ya por senderos.

A la hora de cruzar otro río me pasa como una exhalación el primero del trail de Sierra Nevada, madre mía como corren, y así me pasan los 20 primeros, ni en mis mejores sueños, alcanzó yo esas velocidades, sigo siendo un tractor, o el remolque del tractor. Llegamos ya a las inmediaciones de Quentar y es todo por pista corrible pero mis rodillas empiezan a protestar de estar frenando tanto en las bajadas, por lo que me la tomo con calma y voy bajando a ritmo tortuga pero sin ponerme a andar. Me tengo que quitar el pulsometro del pecho porque lo tengo en carne viva, me destroza el pecho cada vez que me lo pongo. Mandaré un email a Suunto para que me dé una solución.

Sobre las 9:00 llego a Quentar, les pido a los de la ambulancia un poco de réflex para la rodilla izquierda y mano de Santo, se me pasa el dolor. Vuelvo a cargar todo, sigo muy bien, salgo del pueblo y guardo el frontal, me pongo la gorra y me hecho la crema solar, y un giro a la izquierda y para arriba.

Subimos y subimos y se ve el Veleta muy, muy lejos. Buffffff, pues anda que no queda. Cortafuegos, nos sacan a un lateral del cortafuegos y una vez que coronó, me viene a visitar la Sra. Pájara. Bueno, más tarde o más temprano me tendría que venir. Me lo tomo con calma, me pongo a andar y ya se me pasara. Desde el km 51 al km 57, hasta el avituallamiento con esta señora todo el rato. Momento en el cual me pasan los primeros de la maratón, si los de antes corrían, estos volaban. Brutal.

Llegó al avituallamiento cinco, bastante recuperado, pero prefiero tomármelo con calma, que todavía queda mucho. Me alimento muy bien, como bastante fruta, un sandwich de nocilla, me refresco, cabeza en la fuente y gorra también. Miras a la derecha y ves una pedazo de montaña que no sabes por dónde cogerla, me dicen que siga las indicaciones que se sube. Pues nada, a darle al tema.

Empiezo a subir y me tomo un gel, no miro para arriba, cojo una rueda buena que iba subiendo a buen ritmo y a subir. No sé cuánto tiempo estuve subiendo, pero cuanto antes llegara arriba, antes llegaría al avituallamiento para coger la bolsa de vida. Llegamos arriba, miramos a la izquierda y hay que seguir subiendo, pues todavía nos queda. Mi rueda se queda a descansar y yo decido seguir subiendo, estoy muy bien, me encuentro bien. Vamossssssss. Subo a ritmo y voy adelantando gente, más moral, llegó a "arriba" y me dice una chica que no paraba de hablar que todavía queda un falso llano y que había que seguir subiendo después. Yo por mucho que miraba el perfil no veía más montañas, se las han inventado, me repetía. La gente se hundía moralmente porque no parábamos de subir, cuando se suponía que solo se subía una vez. Falso llano, subida y ...... bajada y otra subida más, madre mía, solo se sube aquí!!!!

Empezamos a bajar y las dos ampollas del pie empiezan a protestar, bajo el ritmo y con calma, ya está cerca el avituallamiento de Guejar. Avituallamiento sorpresa a 7 km de la bolsa de vida, cojo un poco de agua y a seguir corriendo que la cuesta no tiene mucha pendiente y se puede correr sin castigar a las ampollas.

Como a 4 kilómetros de Guejar, me encuentro a un corredor sentado en una piedra a pleno sol. Le pregunto que si se encuentra bien, y lo único que me dice es que si está bien, pero que quiere una cerveza. Le digo que tengo agua, a lo que me responde que no, que él quiere una cerveza. Le digo que le acompañó hasta Guejar y me dice que ya irá más tarde. Poco a poco me voy alejando de el, y sigo corriendo. 

A 500 metros después de dejar a este corredor me empiezo a marear. Upsssss, esto no estaba en el guión. No pinta bien (música cuando Jesus Calleja tiene un problema). Me paro y empiezo a andar. No sé que me pasa. Chequeo. Insolación creo que no, no tengo mucho calor. Deshidratación tampoco, estoy meando cada 2 o 3 horas más o menos. Cansancio tampoco, estoy bien de piernas. No lo sé, pero algo dentro de mi, me dice que hasta aquí hemos llegado. Llamo a mi mujer y me da ánimos nada más cogerme el teléfono, pero cuando se lo cuento, me dice que actúe con cabeza y si tengo que parar que pare. Me doy esos tres kilómetros que me quedan, en ir andando e intentar recuperarme. Paro en un pilón y bebo agua y meto la cabeza en el agua fresca para ver si la cosa va mejor, me suele funcionar esos días de resaca (cada vez menos), pero esta vez no.

Llegó al control, lo paso y me dedico a descansar y a comer a la sombra (36,3 grados a la sombra), zapatillas fuera, bolsa de vida, batido de proteínas, pasta, fruta. No se me pasa. Sigo mareado, sin perder la verticalidad , pero con mucha molestia. Sacó el móvil y escribo en los grupos, todo son palabras de ánimos que me hacen que rompa a llorar, mi corazón me dice que siga, pero esta vez mi cabeza me dice que pare. Hablo con Juan, y me dice que me tranquilice, que coma, beba y descanse y pruebe. Solo son 30 km y encima me favorecían, es todo subida, subida dura. Estaba preparado, pero no para los mareos. Me apaño, me visto, me levanto como el ave fénix, me sacudo el polvo y echo a correr, voy a probarme un par de kilómetros. Nada, no se me va la sensación de mareo y media vuelta, le digo a la organización que me retiro y vuelvo a echarme a llorar. No me jodas, no me esperaba esto. Estoy fuerte, preparado y la cabeza súper motivada, todo a favor, pero este factor no le conocía y no lo controlaba, o si........

Llamo a mi mujer y le digo que me retiro, me dice que tengo que estar contento, has hecho 70 km y 3700+, te vale como un entrenamiento de calidad. Una retirada a tiempo es una victoria. Los amigos me dan ánimos y son los que me ayudan a meterme en el autobús, porque estoy hundido, aunque si por ellos fuera seguiría en carrera.


Nos metemos en el autobus y me quedo dormido, cuando empiezo a escuchar gritos, y que parasen el autobús. Rápidamente el autobús se para y al mirar para atrás veo a un corredor que le esta dando un ataque epiléptico o algo parecido, menos mal que había un médico allí y se hace cargo de la situación. Llamamos a la ambulancia de la organización y le atienden in situ. Espero que te encuentres mejor, campeón. Menudo susto.

Llego al hotel y lo primero que hago es pedir una bolsa de hielo en recepción, me lo da, y  le digo que es para meterme en la bañera con ellos, la cara del recepcionista era un poema. Subo a la habitación, me meto en la bañera con hielo unos 12 minutos y a quitarme los kilos de mierda que llevo encima. Llamadas a diestro y siniestro y me bajo a ver a los que están terminando la carrera en meta.


Duré exactamente un minuto, me puse a llorar otra vez como una magdalena, que rabia, sabiendo que podía estar yo allí, cruzando el arco de meta. Pero bueno el mareo me vuelve a dejar claro el porqué no.

Me tomo una hamburguesa y me voy hacia la habitación del hotel, y a las 21:00 me duermo hasta las 6:30 del tirón. No dormía 9 horas seguidas desde que nació Elisa. Abro un ojo, miro la hora y otra vez a dormir hasta las 9:30. Me levanto, me doy una ducha y me bajo a desayunar al buffet del hotel.

Mi desayuno consiste en cuatro tostadas, tres bollos, tres zumos de naranja, un zumo de piña y un cafe con leche. Dejo aquello como un solar. Me subo a la habitación, ya había dejado todo recogido y cojo las cosas y al maletero que me quedan otras 4 horas y pico para llegar a Pinto.

Ya en el coche me encuentro con Victor y su novia, y nos tiramos un buen rato hablando de nuestras siguientes carreras o proyectos de carreras. Somos monotemas, jajaja, siempre hablamos de lo mismo. Me despido de el, diciendo que el año que viene ya veremos, pero que el Veleta no ha ganado la guerra, sólo una batalla.

Después de 4 horas de viaje, llego a casa y esto es lo que me encuentro. Indescriptible el cúmulo de sentimientos en ese momento. Sólo tu familia te hace sentir así. Muchisimas gracias, sois los mejores, y sin vosotros soy incapaz de dar una zancada. Gracias por estar conmigo siempre aunque sea en la lejanía, os llevo siempre en el corazón.




Al final el mareo no se me terminó de ir hasta el miércoles por la tarde, fui al médico y me dijo que estaba bien, de tensión, no tenia fiebre, no eran vértigos, no estaba resfriado, la prueba de esfuerzo y los análisis que me había hecho hace un mes, estaban perfectos. Mareo injustificado.

La única explicación que le encuentro es que sólo me tomé 4 geles en 14 horas, y creo que me tenía que haber tomado unos 14 geles, a casi gel por hora. Y me dio una bajada de azúcar, no o sé. En fin que sólo sea eso.

Y hasta aquí mi aventura por Sierra Nevada, 70 km, 3700+, 14 horas corriendo y me quedé a 30 km de meta. Que se le va a hacer. Tengo una espina clavada y creo que el año que viene me la voy a quitar, por lo que el Veleta tendrá que esperar un año más, seguro que no se mueve. A por Sierra Nevada 2017.

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Dar las gracias a mi familia, a todos mis amigos, a todos los grupos de whattsap, a toda la gente que perdió un poquito de su tiempo en mirar por donde iba en el ordenador, a los que desde 450 km me mandaban todo su apoyo y todas sus fuerzas para seguir dándolo todo. Muchas gracias, sin vosotros creo que no me hubiera ni puesto en la línea de salida. Sabía que os tenía ahí, y que corría en todo momento con vosotros. Mi arma secreta estaba en el móvil, sabía que en cualquier momento de bajón podía mirarlo y me ibais a levantar el ánimo y a llevarme el volandas hasta el pico Veleta. Muchas gracias, en octubre os espero también ahí para que me ayudéis en el ultra de Guara-Somontano para recorrer 102 km con 6100+ por el Pirineo Aragonés.

A la organización no le doy el 10 por las dos horas que estuve esperando para coger el dorsal, pero le doy un 9,5 porque para mi ha estado genial. Señalización perfecta, sin llegar a dudar en ninguno de los sitios, por la noche espectacular, levantabas la cabeza y rápidamente el frontal cogía los destellos de las balizas. Perfecto.

Lo avituallamientos de 10 también, los voluntarios muy dispuestos a echarte una mano para lo que fuese. El agua fría, perfecta para poder beberla sin que te doliese la cabeza, ni la tripa por lo fría que está. Muy bien. Solo tengo palabras de agradecimiento por lo bien que lo han realizado, siempre altruistamente. Gracias.

A toda la gente de Granada, de Beas, de Quentar, de Guejar, impresionante, a cualquier hora de la noche te encontrabas a alguien dándote ánimos, y por el día solo eran palabras de avanzar y de seguir dándolo todo, y faltaba el simpático que te decía que estaba todo hecho, jajaja, y que no quedaba nada, jajaja. Muchas, muchas gracias.

Nos vemos el octubre el Alquezar para seguir sumando. Vamosssssssssss

#RoadtoUTMB
#Imposiblemiscojones
#Vivellenomuerevacío

Tener cuidado ahi fuera......


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